Agua potable, no admite demora para su protección

La contaminación por agrotóxicos en las aguas subterráneas es un tema de importancia nacional y debería ser tomado en cuenta por las autoridades de forma inmediata.

Obras Sanitarias del Estado (OSE) define el agua subterránea como parte del ciclo hidrológico y afirma que constituye el 97% del agua dulce disponible en la naturaleza. Se trata de agua que se infiltra al terreno por las llamadas áreas de recarga, y transita durante años atravesando el subsuelo. También afirma que es durante ese tránsito, que el agua se purifica por la acción del terreno y luego, escurre fuera del subsuelo reincorporándose al ciclo hidrológico y que si bien el agua subterránea importa un 28% del total del agua suministrada por OSE, constituye la única fuente de alimentación para 73% de los servicios, y es parte del suministro para otro 12% de servicios. La situación presenta variaciones geográficas, desde un 92% de dependencia del agua subterránea en Rivera, hasta solamente un 5% en Flores.

OSE abastece de agua potable al 98% de la población nucleada, el resto que es población rural dispersa, se abastece de arroyos, de cachimbas o del escurrimiento de lluvias de los techos. Estas poblaciones rurales se ven afectadas a la exposición por agrotóxicos cuando se encuentran en las cercanías de los cultivos agrícolas y forestales. No menos importante y preocupante es el impacto que sufren las que viven en las ciudades abastecidas por el agua potable suministradas por las Unidades Potabilizadores de Agua (UPA).

Si bien antes se pensaba que el suelo actuaba como un filtro de protección e impedía que los agrotóxicos llegasen a las aguas subterráneas innumerables estudios han demostrado que el agua puede contaminarse.

Esta contaminación está determinada por la capacidad del agrotóxico para disolverse en agua, y por factores ambientales como el tipo de suelo, clima, estación del año, el viento y distancia de las aplicaciones a las fuentes de agua.

¿Cómo pueden llegar los agrotóxicos al agua potable?

1.- Los agrotóxicos pueden entrar en aguas superficiales y subterráneas principalmente como escurrimiento de los cultivos tanto agrícolas como forestales.
2.- La lluvia puede llevar agrotóxicos disueltos a través del suelo y ser arrastrados hacia aguas subterráneas.
3.- Agrotóxicos almacenados inadecuadamente pueden contaminar el suelo y estos llegar hasta almacenamientos de agua potable, este puede ser un caso típico de contaminación de pozos.
4.- Derrame de un agrotóxico cerca de un pozo, los niveles de contaminación en el agua pueden llegar a niveles lo suficientemente altos para causar inmediatamente problemas en la salud.
5.- Algunos agrotóxicos no se descomponen fácilmente en agua y puede permanecer en el agua subterránea durante un largo período de tiempo.

Dentro de los agrotóxicos más contaminantes que se utilizan en nuestro país y de mayor permanencia en el agua son los herbicidas: atrazina, acetoclor, metolacloro, simazina, glufosinato de amonio y glifosato, este último es más usado en la soja transgénica por ser parte del paquete tecnológico asociado a esta semilla. Durante el 2011 se importaron casi 24.000.000 de Kg. de herbicidas.
Los efectos en la salud pueden darse a partir de una exposición a agrotóxicos a una pequeña cantidad en agua potable durante un largo período de tiempo. Algunas de estas sustancias pueden causar cáncer, defectos de nacimiento y daños en el sistema nervioso sistema.

Regulaciones para contaminar

En el 2008 el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, regula las aplicaciones aéreas y terrestres de agrotóxicos en las cercanías de fuentes de agua.

Se prohíbe la aplicación aérea de “fitosanitarios” en todo tipo de cultivo, a una distancia inferior a 30 metros de corrientes naturales de agua (ríos, arroyos y cañadas) o fuentes superficiales (lagos, lagunas, represas y tajamares) y la aplicación terrestre de productos con máquinas autopropulsadas o de arrastre en todo tipo de cultivos a una distancia inferior a 10 metros de cualquier corriente natural de agua o fuentes superficiales.

Estas regulaciones fueron diseñadas con el objetivo de “proteger” las fuentes de agua, a pesar de ello es difícil reconocer que estas distancias pueden realmente resguardar el agua de la contaminación por agrotóxicos, y aún menos sin tomar en cuenta la deriva del viento y el escurrimiento de la lluvia.
Por otro lado las Unidades Potabilizadores de Agua (UPA), 98 unidades instaladas en distintas departamentos del país, excepto en Montevideo, no están protegidas de la contaminación por agrotóxicos, ya que no existe regulación. La ausencia de regulación permite que las UPAs sean contaminadas por aplicaciones aéreas de venenos, básicamente por encontrarse estas a pocos metros de cultivos agrícolas.

Existen pruebas suficientes tanto en nuestro país como en el extranjero sobre la permanencia de los agrotóxicos y contaminación del agua, este hecho debería de ser más que suficiente para que las autoridades encargadas de tomar medidas las tomen, y no se siga contaminando un bien de todos para favorecer a unos pocos.

Fuentes:

Impactos del Glifosato en el Medio Ambiente

Hormones and Endocrine-Disrupting Chemicals:
Low-Dose Effects and Nonmonotonic Dose Responses

Pesticide Residues in Drinking Water

Chemicals can take a long time to appear in groundwater

María Isabel Cárcamo
Julio 2012