Ministerio de ganadería encuentra el insecticida clorpirifos en aguas del departamento de San José

El clorpirifos es un plaguicida organofosforado conocido por sus efectos dañinos sobre el sistema nervioso humano. Al igual que todos los organofosforados, clorpirifos bloquea una enzima (llamada acytyl colinesterasa) que nuestro cerebro necesita para controlar los impulsos nerviosos. Estos daños neurológicos plantean riesgos especialmente elevados para los niños debido a que sus sistemas nerviosos todavía están en desarrollo.

Los síntomas de la exposición a dosis bajas pueden incluir dolores de cabeza, agitación, incapacidad para concentrarse, debilidad, cansancio, náuseas, diarrea y visión borrosa.

Las dosis más altas pueden conducir a parálisis respiratoria y hasta causar la muerte. Las mujeres embarazadas pueden ser más sensibles a la toxicidad del clorpirifos según la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR, por su sigla en inglés).Este organismo tiene como función proteger al público de las sustancias peligrosas y los derrames de éstas en el medio ambiente, además de evaluar los efectos que tiene en los humanos la exposición a las sustancias peligrosas.

Además de los efectos inmediatos de la exposición, el clorpirifos está vinculado a una serie de impactos graves para la salud:

Daños al sistema nervioso: como ya se dijo, la exposición a bajos niveles de clorpirifos puede interferir con el desarrollo saludable del sistema nervioso humano. Además de inhibir enzimas cerebrales cruciales, la investigación sugiere que el clorpirifos altera el funcionamiento celular básico que controla las células cerebrales y el crecimiento de la sinapsis. Durante el crecimiento de la sinapsis se libera neurotransmisores al espacio situado entre dos neuronas.

Un estudio en mujeres embarazadas en la ciudad de Nueva York, encontró que aquellas mujeres de mayor exposición al clorpirifos eran las más propensas a dar a luz a niños con trastorno de hiperactividad y déficit de atención, y que en pruebas de desarrollo cognitivo, los resultados en estos niños, fueron muy pobres.

Reducción de peso al nacer: Los estudios sobre las mujeres embarazadas expuestas al clorpirifos a través del uso de esta sustancia en forma involuntaria demuestran un vínculo entre la exposición intrauterina al clorpirifos y el bajo peso al nacer y la reducción de la circunferencia de la cabeza de los recién nacidos.

También es sospechoso de ser un disruptor endócrino; una sustancia química capaz de alterar el sistema hormonal y ocasionar diferentes daños sobre la salud. Dosis moderadas de clorpirifos en estudios con animales han mostrado alteraciones en los niveles hormonales.

Además, estudios recientes sugieren posibles vínculos con cáncer de pulmón y de próstata.

Ecotoxicidad

Para los animales que son muy sensibles a clorpirifos, la exposición a concentraciones de minutos puede ser letal. La agencia de control ambiental de Estados Unidos, (EPA por su sigla en inglés) indica que una sola aplicación de clorpirifos plantea riesgos significativos - especialmente para las especies en peligro de extinción. Los peces, anfibios, aves, reptiles, pequeños mamíferos, así como las abejas y otros insectos beneficiosos son vulnerables a este insecticida.

El clorpirifos es moderadamente persistente en el suelo y puede tomar semanas o años en desintegrase. También puede llegar a los ríos, lagos y arroyos, donde este se concentra en los tejidos grasos de los peces. De acuerdo con el Programa Nacional de Evaluación de la Calidad del Agua de Estados Unidos, el clorpirifos contamina el agua superficial en los arroyos urbanos y agrícolas a niveles potencialmente dañinos para la vida acuática.

El clorpirifos también puede viajar largas distancias a zonas remotas lejos de su fuente.

Sus usos en Uruguay

El clorpirifos es ampliamente usado en todo tipo de cultivos; en frutales (citrus, manzano, ciruelo, peral, duraznero, membrillero), en verduras (cebolla, tomate, papa, remolacha) en cereales (trigo, cebada, avena, girasol, maíz, soja entre otros).

Dado que la soja en nuestro país es el mayor cultivo que se realiza en verano, casi un millón y medio de hectáreas en la última zafra, por lo tanto el clorpirifos es el insecticida de mayor uso. A raíz de la prohibición y eliminación del uso del insecticida endosulfan, se ha visto un incremento importante de este organofosforado altamente tóxico, ya que ha sido el sustituto propuesto por las autoridades.

Tal ha sido su utilización que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, ha detectado residuos de este veneno en Cañada Grande, paraje en el departamento de San José, después de un año de varias denuncias realizadas por Patricia Sartori, vecina del lugar. La fumigación fue realizada en un cultivo de soja lindera a su predio.

¿Qué medidas tomará el MGAP?

Probablemente el MGAP opte por multar al aplicador o empresa aplicadora de este veneno. La multa a la empresa no “pagará” el estado de salud de Patricia Sartori y su familia que fue contaminada y está afectada por este veneno. Seguramente existan muchos otros casos que no han sido denunciados y se desconoce las causas de los impactos negativos que sufren muchas otras poblaciones afectadas por el clorpirifos y otros venenos.

Si el gobierno, sigue apostando a un modelo de producción basado en venenos, cada vez más, se encontrarán los impactos negativos de los agrotóxicos en los cursos de agua y en la población en general. Es imperioso que se dé paso a las alternativas agroecológicas de producción para tener un ambiente y una población sana.

Información clorpirifos

RAPAL Uruguay

Junio 2015