ONU celebra el Día Universal del Niño

El día Universal del Niño, se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo.

La fecha elegida, el 20 de noviembre, es el día en que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. Esta declaración, es la base para que luego de muchos años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG, y otras instituciones, se logre aprobar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, tratado internacional, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado.

Es un día de celebración por los avances conseguidos, pero sobre todo es un día para llamar la atención sobre la situación de los niños más desfavorecidos, dar a conocer los derechos de la infancia y concientizar a las personas de la importancia de trabajar día a día por su bienestar y desarrollo.

El objetivo del Día Universal del Niño es recordar a la ciudadanía que los niños son el colectivo más vulnerable y por tanto que más sufre las crisis, contaminación y los problemas del mundo.

Este día mundial recuerda que todos los niños tienen derecho a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del mundo en el que haya nacido.

Dedicar un día internacional a la infancia también sirve para hacer un llamamiento mundial sobre las necesidades de los más pequeños y para reconocer la labor de las personas que cada día trabajan para que los niños y niñas tengan un futuro mejor.

En este marco nuestra organización se une a ese llamamiento recordando a las autoridades la vulnerabilidad de los niños a la exposición de sustancias altamente contaminantes, dentro de las cuales están los agrotóxicos.

En comparación con los adultos, en proporción con su peso, los niños comen más y consumen más aire y agua.. Esto hace que si los alimentos, el agua o el aire están contaminados, los niños se vean más afectados que los adultos.

Como ejemplo, los niños toman casi dos y media veces más agua que los adultos. Si el agua contiene restos de plaguicidas, recibirán más del doble de dosis contaminante que los adultos.
Como parte de su desarrollo natural, los niños suelen llevarse las manos y los objetos a la boca. Esto hace que tengan mayor posibilidad de ingerir agentes contaminantes.

Los niños son curiosos por naturaleza, pero carecen de la información que tienen los adultos. Esto les da menos posibilidades de prevenir amenazas ambientales.

Estudios muestran que exposiciones a agrotóxicos aún en pequeñas dosis pueden causar hiperactividad y cambios permanentes en los receptores de los neurotransmisores cerebrales.

Muchos plaguicidas matan insectos porque son neurotóxicos. Uno de los insecticidas más utilizados en nuestro país es el clorpirifos, que disminuye la síntesis del ADN en el cerebro en desarrollo, resultando en un déficit del número de células.

Un estudio en niños expuestos a una mezcla de plaguicidas durante el desarrollo muestra impactos adversos sobre una variedad de funciones neurológicas que incluyen la vitalidad, la coordinación, memoria y la habilidad para conceptualizar y dibujar.

Proteger a nuestros niños y niñas de exposiciones potencialmente dañinas y prevenir los daños requiere de una política precautoria, lo cual solo podrá ocurrir con cambios básicos en el proceso regulatorio.

Acciones por parte de los tomadores de decisiones, deberían de incluir eliminación de la exposición tóxica, como así también la limitación a la importación y fabricación de éstas sustancias creciente año a año.

María Isabel Cárcamo
Noviembre 2014