¿Puede ser seguro descargar agrotóxicos con una avioneta a 50 metros de una Escuela Rural?

A fines del años pasado, el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca emitió una resolución que establece, por primera vez en el país, distancias mínimas a ser respetadas para la fumigación de agrotóxicos en la cercanía de escuelas rurales. La resolución ministerial motivó en su momento un comunicado de RAP-AL Uruguay, saludando la iniciativa pero cuestionando lo exiguo de las distancias establecidas.

Estas distancias tampoco parecieron adecuadas para la Comisión Nacional de Prevención de los Efectos Adversos de los Contaminantes Químicos Ambientales (CCQ). La CCQ está integrada por representantes de distintos Ministerios, Facultades de la Universidad de la República, Dirección Nacional de Medio Ambiente, Congreso de Intendentes y de la Administración de los Servicios de Salud del Estado, y tiene como cometido la elaboración de pautas de diagnóstico, vigilancia y seguimiento de las poblaciones expuestas a sustancias químicas a nivel ambiental.

La Comisión se reunió a fines del año pasado para considerar la resolución del MGAP, y RAPAL Uruguay fue invitado a participar en la reunión. Durante la reunión, llevada a cabo el 23 de diciembre de 2008, la CCQ expresó su beneplácito por el espíritu de la resolución del MGAP, dado que hasta ese momento no existía restricción alguna para la aplicación de agrotóxicos cerca de las escuelas rurales. Una iniciativa en ese sentido no podía dejar de ser una buena noticia. Sin embargo, la CCQ expresó también su preocupación por considerar claramente insuficientes las distancias establecidas: 50 metros para aplicaciones aéreas y 30 metros para aplicaciones terrestres.

La CCQ llegó a manejar la posibilidad de que se tratase de un “error de tipeo”, ya que las distancias establecidas por el MGAP para las aplicaciones de agrotóxicos alrededor de centros poblados son de 500 y 300 metros, aéreas y terrestres respectivamente. Lamentablemente no se trataba de un error y las distancias establecidas por el MGAP eran efectivamente de 50 y 30 metros.

La CCQ solicitó entonces la presencia de técnicos del MGAP a una reunión de carácter técnico para conocer los estudios o las referencias a legislaciones extranjeras que dan sustento científico a las distancias establecidas. Esa reunión, a la que RAP-AL Uruguay también fue invitado, tuvo lugar el pasado 21 de mayo y a la misma asistieron dos representantes de la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP.

A pesar de conocer los motivos de su convocatoria con más de 4 meses de antelación, los representantes del MGAP no presentaron a la CCQ ningún documento que sustentase técnicamente las distancias por ellos establecidas. La conveniencia y seguridad de aplicar de forma aérea cualquier agrotóxico a 50 metros de una escuela fue defendida exclusivamente en base al parecer de los representantes del MGAP, sin que se aportase estudio y/o referencia bibliográfica alguna.

En contraste con lo anterior, los representantes del MSP exhibieron legislación de diversos países del mundo en la que las distancias de exclusión establecidas para la aplicación de agrotóxicos en cercanías de viviendas y escuelas rurales son del orden de los miles de metros. La CCQ resolvió, en tanto sus dudas respecto a la conveniencia de las distancias establecidas no habían sido despejadas, convocar a una nueva reunión –en fecha a definir- para que el MGAP demuestre el sustento técnico de la resolución en cuestión.

RAP-AL Uruguay quiere expresar su reconocimiento al esfuerzo de diferentes actores que dentro del Estado están buscando generar los ámbitos de coordinación interinstitucionales e interdisciplinarios imprescindibles para asegurar que el propio Estado sea capaz de cumplir sus cometidos, entre los cuales se cuenta asegurar la salud de todos los niños y niñas que asisten a las escuelas rurales del país.

Hasta hace muy poco tiempo, cualquier avioneta podía descargar el más peligroso de los agrotóxicos sobre una escuela rural sin infringir ley alguna. Desde hace algunos meses no puede acercarse a menos de 50 metros. Esperamos que tarde o temprano esa distancia sea ampliada y que sea lo suficientemente temprano para evitar que un accidente como el ocurrido hace un mes en Guichón *, no suceda en las cercanías de una de las 1.140 escuelas rurales del país.

Al mismo tiempo, no podemos dejar de mencionar que independientemente de las distancias a las que sean aplicados, los agrotóxicos siempre contaminan, por lo que en última instancia la única manera segura de proteger tanto a los niños como a la población en general es eliminar el uso de estas sustancias.

(*) En el que alrededor de 60 terneros murieron a causa del derrame de agrotóxicos desde un avión fumigador

RAP-AL Uruguay
Mayo 2009