POR UNA POLÍTICA NACIONAL EN MATERIA DE RESIDUOS PELIGROSOS
Enviado Flavio Pelerino, Agosto 2007

El "triple lavado" de envases vacíos de agrotóxicos, una propuesta de un poderoso lobby internacional que no soluciona el grave problema ambiental que los mismos generan en el campo

El uso de agrotóxicos en nuestro país es moneda corriente. En la localidad de Bella Unión, en el departamento de Artigas, por citar sólo un ejemplo, se ha constatado un número importante de intoxicaciones en personas que manipulan esos elementos y vecinos que los inhalan. El diario El País ha difundido algunos testimonios fotográficos realmente impactantes, correspondientes a algunos de los 50 casos de niños y adolescentes con malformaciones por el síndrome de Sticler, una enfermedad que ocasiona fallas articulares, en la audición y en la vista; y por el síndrome de Apert, que hace que los huesos de las manos y pies se fusionen.

Con fecha 23 de julio de 2007, El País tituló en uno de sus artículos que por año se tiran sin tratar 600.000 kilos de envases de agrotóxicos, llamados eufemísticamente agroquímicos por sus fabricantes. En dicha nota, Enildo Iglesias, representante de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA). expresó que 43 sustancias prohibidas por la Unión Europea y muchos países de América, se siguen utilizando en Uruguay.

Como bien conocen los lectores de Uruguay en la Coyuntura (UC) existe en nuestro país una Ley de Uso de Envases No Retornables, recientemente reglamentada, la que si bien incluye una amplia gama de envases, no comprende a los de agrotóxicos utilizados en la producción agropecuaria (herbicidas, pesticidas, etcétera), a los denominados zooterápicos (vacunas, antibióticos, etcétera), y otros también usados para envasar productos cuyo manejo inadecuado implica riesgos para la salud humana.

Los envases de agrotóxicos forman parte de una larga lista de residuos peligrosos llamados genéricamente "especiales" y entre los que por ejemplo podemos señalar a las baterías de vehículos, tubos y lámparas, neumáticos y los aceites industriales usados.

En Uruguay los agrotóxicos son utilizados en grandes plantaciones como por ejemplo las forestales, las arroceras, las de soja y caña de azúcar; y también en medianos y pequeños predios donde se practica la horticultura, la fruticultura, etcétera.

El alto grado de dispersión territorial y la peligrosidad de los productos agrotóxicos y sus residuos, debería demandar una mayor atención por parte de las políticas ambientales. Cabe mencionar que si bien muchos de estos envases son relativamente chicos, un gran porcentaje de ellos son bidones y tanques que van aproximadamente desde los 10 a los 200 litros, muchos de los cuales son comúnmente utilizados para almacenar agua para consumo humano u otros productos o bien son informalmente comercializados en depósitos, locales callejeros, ferias vecinales, etcétera.

Los materiales de los envases son variados y los productos que se comercializan en ellos pueden ser sólidos, líquidos, líquidos con sólidos en suspensión, etcétera.

¿De qué materiales son estos envases utilizados para comercializar agrotóxicos?

La gran mayoría de los envases utilizados son plásticos PEAD (Polietileno de alta densidad) y sus tapas o tapones son de PP (polipropileno). En una cantidad también importante se bolsas plásticas de PEBD (Polietileno de baja densidad). En menor porcentaje se usan envases en PVC (Cloruro de Polivinilo) y COEX (Polietileno co-extrudado). Los hay también de metal (hierro y aluminio), y cada vez menos, de vidrio.

Otro de los elementos a tener en cuenta es que no todos los envases son "lavables" con agua, puesto que, los diversos plaguicidas no siempre utilizan como vehículo de pulverización dicho elemento.

Por último cabe señalar los especiales peligros que pueden acarrear los envases plásticos de PVC, ya que de ser incinerados, práctica común en el campo, produce emisiones de dioxinas y furanos, uno de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), integrantes de la denominada "docena sucia", que producen enfermedades como por ejemplo cáncer.

¿En que consiste el promocionado "triple lavado" de envases?

El promocionado "triple lavado" consiste en un procedimiento muy simple. Veamos los pasos:

1.. Se vacía el contenido del envase en el tanque del equipo pulverizador.

2.. Se agrega agua limpia hasta ¼ del volumen.

3.. Se tapa y agita unos segundos.

4.. Se vuelve a volcar el agua en el tanque del equipo pulverizador.

5.. Se repite esta operación dos veces más.

En resumen, se trata de un elemental enjuague, sólo con agua y sin producto alguno de desinfección o limpieza. A los efectos de inutilizar el envase, los promotores de este sistema piden al productor que perforen el fondo y/o una de las partes laterales. Debemos acotar que este procedi-miento es aplicable sólo a aquellos envases que se consideran "lavables", es decir envases rígidos que contienen productos líquidos que se disuelven en agua para su aplicación.

¿Y cuál es el próximo paso?

Se deben llevar los envases sometidos al "triple lavado" a centros de acopio de envases que en principio no existen en ningún lado, salvo mínimas excepciones.

¿Y quien los debe llevar?

El productor, o alguna asociación de productores, o alguna cooperativa de producción que utiliza los productos que vienen en dichos envases o alguna Organización No Gubernamental (ONG) que trabaje por el cuidado del ambiente, o las intendencias, etcétera. O sea, se busca responsabilizar al consumidor, a las comunas, al gobierno nacional, etcétera, etcétera; y no a quienes comercializan agrotóxicos en envases que ya le cobraron al consumidor y que por tener la característica de no retornable (descartable) -definida exclusiva-mente por voluntad del propio fabricante- ya éste envase no es aceptado por el vendedor.

Este mecanismo de no reintegro del valor del envase es el que obliga luego a instrumentar campañas voluntarias de recolección, las que, muy probado está, poco y nada recogen. Y lo peor de todo, desde un fuerte lobby se plantea que el problema es que la sociedad no está educada y los gobiernos (nacionales y locales) no apoyan los planes que ellos promueven.

Hay otras preguntas que debemos responder para entender cabalmente el problema planteado. Por ejemplo:

¿Quién debe financiar los centros de acopio, las máquinas y las herramientas con que deben contar los mismos?
¿Quién debe gestionar dicho acopio y financiar este gerenciamiento ambiental?
¿Quién debe ser el responsable de la seguridad y de los aspectos técnico-ambientales de estos planes de recuperación de envases de agrotóxicos?
¿Qué hacer con el material recogido?
Si no se entierra como un residuo común, ni se incinera por ejemplo en una planta de fabricación de cemento, y se justificara su venta para reciclaje ¿quién y cómo se haría?

Unos folletos, algunas charlas y la sugerencia del nombre "Campo Limpio" para estas campañas, son los aportes de quienes promueven el "triple lavado" en Uruguay, la Cámara de Comercio de Productos Agroquímicos (CAMAGRO), a partir de los lineamientos elaborados por CropLife Internacional. Todo esto buscando gobiernos distraídos y/o permeables y comunidades locales que se hagan cargo prácticamente de todos los costos que estos residuos peligrosos generan.

Desde 2003, CropLife a través de CAMAGRO, viene promoviendo en nuestro país el mencionado "triple lavado", como solución al impacto ambiental negativo que generan los envases vacíos de agrotóxicos. Por el momento han logrado armar unas pocas experiencias aisladas, las que están ubicadas en Rivera, Dolores y Mercedes (Soriano) y Lascano (Rocha). A pesar de que los resultados alcanzados son muy pobres, este lobby seguramente insistirá con su propuesta, sobretodo si consideramos que por un lado la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) no es clara con respecto a esto y parece no entender el tema; y que por otro lado existe el Programa de Producción Responsable (PPR) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), que ha financiado con deuda externa algunas de estas experiencias.

CropLife Internacional: una red de poderosas empresas transnacionales

Como expresamos anteriormente, el denominado "triple lavado" es promovido localmente por CAMAGRO, quien ejerce a nivel local el lobby de CropLife Internacional, una federación mundial que sostiene según sus propias manifestaciones que "su liderazgo esta soportado en el trabajo vigoroso y confiable de las compañías que representamos, Arysta LifeScience, Basf, Bayer CropScience, Dow AgroSciences, Du Pont, FMC, Monsanto y Syngenta".

CropLife Internacional expresa textualmente que sus actividades "se centran en el sector fitosanitario y la biotecnología para su aplicación a la agricultura. Nos comprome-temos a promover el uso seguro y responsable de nuestros productos con el objetivo de proveer alimentos abundantes y seguros, al igual que otros beneficios, al consumidor. En la continua búsqueda de un equilibrio entre las cuestiones e inquietudes medioambientales, económicas y sociales, nuestra industria contribuye de manera significativa a la promoción de la agricultura y el desarrollo sostenible, un elemento fundamental para la producción de alimentos y la lucha contra la pobreza (.) Representamos a la industria de la ciencia de los cultivos, la cual investiga, inventa, desarrolla, fabrica y comercializa productos agroquímicos, de biotecnología y servicios (.), integrada por una red de 8 compañías y de asociaciones en 18 países que siguen los lineamientos del Código de Conducta de la FAO sobre manejo de plaguicidas, además de estrictos parámetros de ética y responsabilidad social, en aspectos tales como la calidad, y el respeto a la salud pública y el medio ambiente".

CropLife Latin America es una de las seis asociaciones regionales que conforman la red global de CropLife Internacional, la cual tiene sede en Bruselas. CropLife Latin America tiene su Oficina Principal en la ciudad de Miami y sedes regionales en Guatemala, Costa Rica, Colombia y Argentina.

Algunos comentarios respecto al "triple lavado"

1.. De atenernos a sus propias cartas de presentación, la misión de CropLife Internacional es de una fortaleza ética admirable, ambientalmente sostenible y contiene una propuesta para terminar con el hambre del mundo mediante alimentos seguros y abundantes. Sin embargo, esta seudo solución del "triple lavado", nos demuestra que un conjunto de poderosas empresas multina-cionales no asumen ni tan siquiera el compromiso de recolectar los envases contaminados de sus propios productos, y que el poco dinero que productores y comerciantes importadores de agrotóxicos gastan es para promover planes para que otros se hagan cargo de la contaminación diseminada en los campos.

2.. Si bien en Uruguay no parece cuajar el "triple lavado" como solución al problema de los envases vacíos de agrotóxicos, nos preocupa la vacilante e irresoluta actuación de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) en el tema y que el MGAP, ingenua e insólitamente, esté financiando con endeudamiento externo, a través de los denominados PPR, algunas de estas experiencias.

3.. El sistema de "triple lavado" lo que busca es transferir la responsabilidad y el costo al consumidor final, al ambiente, a la comunidad y a los gobiernos locales que tienen bajo su responsabilidad la gestión de residuos.

4.. Son pocos los centros de acopio de envases que se han implementado, algunos ya han fracasado, y otros seguramente tendrán el mismo destino, entre otros motivos debido a que:
a) se trata de un sistema injusto, donde deben pagar la recolección y tratamiento de envases contaminados los que nada tienen que ver con la generación de dicha contaminación.
b) se trata de un sistema ineficaz, porque se recoge un porcentaje muy pequeño del total puesto en el mercado, permaneciendo planteado en todos sus términos el problema ambiental. Las 600 toneladas que menciona la nota de El País era un estimado para 2004, debemos pensar que -de la mano del crecimiento de grandes monocultivos- dicha cifra es bastante superior.

5.. El tema de los envases de agrotóxicos vacíos deja al desnudo una vez más no sólo la inexistencia de una política nacional en materia de residuos, sino también la falta de un mínimo norte gubernamental hacia donde rumbear.

Nuestra propuesta

La solución a este problema ambiental concreto es que el envase contaminado vuelva por donde fue comercializado, o sea que retorne vacío al comerciante que lo vendió. Si el envase está enjuagado mejor. Para que esto funcione, todos los envases a partir de determinado tamaño, por ejemplo un litro, deben tener un valor de depósito o de retorno significativo, equivalente por ejemplo a los 25 pesos que el comerciante cobró al productor por el bidón plástico de polietileno de 10 litros en que se venden los plaguicidas. De allí iría no a un mero centro de acopio, sino a un lugar equipado con la maquinaria y el personal capacitado necesario para que el envase sea clasificado, molido y embolsado. Este plástico picado puede ser vendido como materia prima a la industria para la fabricación de determinados productos. Quien debe financiar el sistema es quien produce y/o pone en el mercado el envase, bajo el principio ambiental de que quien contamina debe pagar por ello.