Young, ciudad fértil en contaminación

Hacia fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, la fertilidad natural de la zona de Young se vio enriquecida con la llegada de inmigrantes de europeos, además de los criollos de origen hispano y portugués. Estos inmigrantes no siempre llegaron directamente desde sus lugares de origen sino que en muchos casos se trasladaron desde el sur del país buscando tierras para trabajar. Es así que ingleses, alemanes, rusos e italianos conformaron la mayoría de los orígenes de los younguenses, lo que le ha dado a la ciudad una heterogeneidad cultural y religiosa muy peculiar.

El 3 de agosto 1910 fue inaugurada la estación de trenes, la cual recibió el nombre de Young, este nombre proviene del ingeniero Carlos Young, quien fuera la persona que realizó los trabajos de trazado de la vía Algorta – Fray Bentos.

El 14 de agosto de 1958, la localidad es elevada a la categoría de villa, pocos años más tarde el 15 de octubre de 1963, recibe la categoría de ciudad.

En 1968 se inaugura en las afueras de la ciudad la planta industrial Claldy, una cooperativa procesadora de leche.

Young en la actualidad

Young también denominada capital agropecuaria del Uruguay, llamada así por la cantidad de estancias y productores que la rodean, hecho que para muchos puede ser un privilegio, y para otros no tanto. Históricamente, aparte de tener una producción agropecuaria importante, se ha destacado la producción ganadera como la apícola. Sin embargo, en los últimos años, ésta última ha caído sustancialmente.

En la última década, la producción agrícola de Young se ha basado básicamente en la siembra de soja transgénica, provocando una serie de cambios importantes dentro de la ciudad:

- Los cultivos han llegado a los bordes de los vecindarios. En una de las zonas, al este de la ciudad, se han realizado repetidas siembras, en esta área se encuentran viviendas y a no menos de 100 metros una cancha de football, usada por niños y jóvenes. Obviamente esta siembra no cumple con la regulación establecida, que prohíbe las fumigaciones terrestres a menos de 300 metros de un centro poblado o suburbano. Esta regulación está lejos de proteger a la población, pero si ni siquiera se cumple, la situación es aún peor.

- La venta de agrotóxicos ha aumentado sustancialmente, y se encuentran envases acopiados al aire libre. Fácilmente se puede apreciar la venta y almacenamiento de todo tipo de agrotóxicos.

Uno de los depósitos más sorprendentes, es el que tiene envases que contienen 2,4D, herbicida altamente tóxico, clasificado por la Organización Mundial de la Salud como un perturbador endócrino, por alterar el equilibrio hormonal del sistema endocrino de los organismos. El 2,4D, es conocido como uno de los dos componentes del Agente Naranja, utilizado como defoliante por el ejército estadounidense en la Guerra de Vietnam. Este herbicida se encuentra prohibido en varios países de Europa y partes de Canadá.

Sin embargo, esto no es todo, uno de los almacenamientos de agrotóxicos, se encuentra al lado del supermercado Carnetel. Pareciera que en la ciudad de Young no existiese el sentido del peligro, o un desconocimiento total, que estas sustancias han sido diseñadas para matar. Los accidentes ocurren, y estos almacenamientos de venenos ponen a la población de Young en una completa vulnerabilidad y peligro.

- Los Mosquitos, maquinaria aplicadora de agrotóxicos, se guardan y lavan en un depósito dentro de la planta urbana. Al momento de lavarlos el agua corre con residuos de venenos por las calles, donde los vecinos transitan y los niños juegan. Al momento de cargar combustible directamente de las estaciones de servicio, se pasean por la ciudad como cualquier otro vehículo.

- Pilas de envases vacios de agrotóxicos se depositan muy cerca del centro de la ciudad, en el terreno que se encuentran los galpones de COPAGRAN (Cooperativa Agraria Nacional). Son unas cuantas toneladas de envases de agrotóxicos en espera de ser removidos de ese lugar, ya sea re-utilizándolos como bebederos o comederos para el ganado, vendidos en las calles o tal vez quemados. Lo que sí es claro que por ahora se acumulan y acumulan y hasta el momento de hacerlos “desaparecer”, seguirán contaminando.

- A pocos kilómetros del centro de la ciudad existen silos y varios en construcción. A los silos para poder conservar las semillas se les aplica fundamentalmente funguicidas, y otras sustancias, todas ellas muy contaminantes. A pocos metros del silo de COPAGRAN, existe un conjunto habitacional de Mevir, durante el verano deben de cerrar las ventanas por el olor y no pueden colgar la ropa.
Impactos de los monocultivos agrícolas.

No es casualidad que los younguenses o personas que visitan la ciudad se vean afectados, ya sea por los olores de los agrotóxicos que vienen de las fumigaciones o simplemente por encontrarse en una ciudad que es imposible evadir la contaminación.

Las poblaciones cercanas a las siembras y silos sufren de alergias, asma y otro tipo de enfermedades bronquiales. Estas son las enfermedades que se pueden apreciar a simple vista, sin embargo hay otras enfermedades que llevan tiempo en manifestarse, como puede ser el cáncer.

Young supo ser una zona de producción apícola muy importante, con la siembra de la soja transgénica y la forestación, casi ha desaparecido la apicultura. Como la producción es muy variable muchos apicultores han decido abandonar el rubro, antes que los abandone a ellos. Colmenas enteras muertas por el uso masivo de agrotóxicos y la poca variedad de alimentos, son entre otras las consecuencias de este modelo de producción de monocultivos.

Los vecinos se movilizan

Las denuncias de todas estas irregularidades se han realizado frente a la Dirección nacional de medio Ambiente (DINAMA) y al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca departamental También los vecinos se han reunido con el Director de Servicios Agrícolas, sin embargo aún no han tenido respuesta a sus denuncias. Por otro lado en una reunión del municipio, el alcalde con sus concejales, han solicitado a la junta departamental una ampliación de la regulación existente a las fumigaciones terrestres, de 300 metros a 1000 metros. Muchos de ellos, consideran que al menos deben de solicitarla, sabiendo que por ahora ni siquiera se cumple con lo establecido por la regulación anterior.

Las fumigaciones aéreas no se realizan en la zona, básicamente porque, los centros poblados y suburbanos se encuentran muy cerca uno de otro.

¿Cuál será el futuro de la población de Young en un par de años más? Es claro que unos pocos seguirán haciendo mucho dinero, a costa de que muchos se contaminen y se destruyan las posibilidades de mantener los ecosistemas, el suelo y el agua para generaciones futuras.

María Isabel Cárcamo
RAPAL Uruguay
Agosto 2013