Mientras Europa promueve la agricultura ecológica, Uruguay apuesta a los transgénicos

A fines de julio de este año, durante la feria Agrícola de Libramont (Belgica), la Unión Europea lanza una nueva campaña para promocionar la agricultura biológica. Esta campaña se realiza bajo el slogan: “Lo Bio. Bueno para la naturaleza, bueno para nosotros.” La campaña está dirigida a los consumidores y los más jóvenes, con el objetivo de informar de las ventajas de la agricultura y de la producción de los alimentos orgánicos.

La campaña es parte de un plan de acción europeo que tiene como objetivo fomentar la alimentación más sana y apoyar a los pequeños productores a producir sin agrotóxicos. La encargada europea de Agricultura, Mariann Fischer, dio a conocer en este encuentro una nueva página de Internet creada para impulsar y apoyar la agricultura ecológica. (www.organic-farming.europa.eu). La página está en 22 idiomas y aporta información tanto a los profesionales relacionados con la producción de alimentos como al público en general.

En la portada de la página dice: “La gente se interesa por las muchas cualidades específicas de los alimentos ecológicos. En especial, por el énfasis que la agricultura ecológica pone en la agricultura de bajos insumos, en la protección de los recursos naturales y de la biodiversidad, y en el bienestar de los animales. Y también por la contribución de la agricultura ecológica al desarrollo económico de las comunidades rurales.” Agrega que “los consumidores de toda la UE empiezan a ser más conscientes de los beneficios de la agricultura ecológica como sistema agrícola sostenible.”

Es interesante destacar que la Unión Europea haya realizado un reconocimiento oficial a la agricultura orgánica y a la necesidad de apoyarla.

Al mismo tiempo, el Príncipe Carlos de Gales, a mediados del mes de agosto, ha reconocido los impactos de una producción a gran escala, basada en insumos externos y mecanización, como lo ha sido la “Revolución verde” y pone como ejemplo a la India y a Australia occidental. Al respecto dice que en ambos casos “La napa freática ha desaparecido. Tienen grandes problemas con el nivel del agua, problemas con los plaguicidas, y las complicaciones que ahora nos pegan de vuelta y problemas de salinización en Australia occidental”.

También comenta sobre los cultivos transgénicos: "Si ese es el futuro, no cuenten conmigo”. Apoyarse en "corporaciones gigantescas" para la alimentación, dijo, resultaría en un "absoluto desastre". "Esa sería la destrucción absoluta de todo ... y la clásica manera de garantizar que no hayan alimentos en el futuro", dijo. "De lo que deberíamos estar hablando es de seguridad alimentaria, no de la producción de alimentos - que es lo que importa y eso es lo que la gente no entiende. Y si piensan que de alguna manera esto va a funcionar porque van a tener ingenieros genéticos inteligentes uno después del otro, de nuevo no cuenten conmigo, ya que eso va a garantizar el mayor desastre medioambiental de todos los tiempos."

Como alternativa pone a los tradicionales sistemas agrícolas británicos, alentando la creación de más y más cooperativas agrícolas familiares. Al ser preguntado sobre si él estaba tratando de hacer retroceder el reloj, respondió negativamente y dijo que "En realidad, es reconocer que estamos con la naturaleza, no contra ella. Hemos estado trabajando en contra de la naturaleza durante demasiado tiempo". (1)

Al tiempo que estos hechos relevantes suceden en Europa, Uruguay promueve la imposible “coexistencia” de los cultivos transgénicos con los no transgénicos.

Muchos países de la Unión Europea están rechazando los cultivos transgénicos, las industrias contaminantes y otras tantas fuentes de contaminación, y optan por promover una agricultura más acorde con la naturaleza. ¿No será por alguna razón?

Uruguay se ha caracterizado por admirar y respetar el cuidado del medio ambiente que tienen los europeos. ¿No será tiempo de pensar que en este tema habría que seguirlos y no transitar en el sentido opuesto?

RAPAL Uruguay
Agosto 2008

Fuente: (1) http://www.telegraph.co.uk/earth/main.jhtml?xml=/earth/2008/08/12/eacharles112.xml